martes, 2 de febrero de 2010

La Guerra Fría y el bloqueo de Berlín


Después de la Segunda Guerra Mundial, los líderes de la Unión Soviética en Moscú esperaban que los efectos nefastos de la guerra provocaran pobreza y descontento entre la población. Así hubiera sido facil para el comunismo propagarse por Europa del oeste. Pero en 1948, el presidente americano Truman estableció el Plan Marshall aprobado por el congreso. El Plan Marshall incluía una inversión de doze y medio billones de dolares en reparación de los daños provocados por la guerra. El Plan Marshall traumatizó a los líderes soviéticos de Moscú. La reacción fue inmediata: el gobierno militar de la Unión Soviética anunció que iban a controlar todos los transportes llegando a las zonas de Berlín controladas por las fuerzas occidentales. Los oficiales de EE.UU. no quisieron aceptar tal decisión de parte de Moscú, ya que se había consentido en un tráfico libre entre Berlín occidental y la parte del oeste de Alemania. El 24 de junio de 1948, la Unión Soviética empezó a bloquear todas las conexiones de Berlín afuera, por tierra y por los ríos. La gente de Berlín occidental no podía sobrevivir mucho tiempo sin comestibles, carbón, y otros bienes de importación. Pronto hubieran tenido que rendirse, consintiendo en formar parte de la zona comunista de Alemania. La primera idea de los aliados fue llevar los bienes necesarios por un convoy armado a Berlín. Pero el plan no se ejecutó, porque tales actividades pudieron provocar un conflicto armado - o sea, otra guerra - en Europa. En su lugar, EE.UU. decidieron abastecer la ciudad por avión. La llamada Luftbrücke (puente aereo) de Berlín se inició el 25 de junio de 1948, con la primera C-47 aterrizando en el aeropuerto de Tempelhof de Berlín.

La Guerra Fría en América latina


La administración Truman parecía dar por sentado que continuaría recibiendo su leal respaldo casi como fuera de cajón. La relativa indiferencia se rompió por una amenaza exterior. Cuando las relaciones con la URSS comenzaron a enfriarse, la administración Truman decidió organizar una ofensiva de Guerra Fría en América Latina, que adquirió dos aspectos. El primero era conseguir que los gobiernos latinoamericanos rompieran relaciones con la URSS, lo cual tuvo un éxito notable, ya que todos con excepción de México, Argentina y Uruguay lo hicieron. El segundo aspecto fue presionar a los gobiernos latinoamericanos para que proscribieran los partidos comunistas. El éxito de esta campaña demostró lo sensibles que seguían siendo las elites latinoamericanas a las directrices de EEUU. La Administración Truman también decidió hacer permanente la alianza militar creada durante la guerra. En 1945, una reunión especial de los ministros de Asuntos Exteriores del hemisferio, celebrada en la ciudad de México, convino en la necesidad de redefinir el sistema panamericano.